Aquí estoy de regreso. Antes que nada quise cumplir con una tarea que, desde hace ya algún tiempo, tenía presente. La asignación fue hecha por nuestra querida J-oda, quién debe estar pensando que soy una alumna super irresponsable, quizás me repruebe, pero ni modo, como dicen por ahí "Más vale tarde que nunca".
Ahora, les dejo esto:
SI YO FUERA ...
· Palabra, sería: ESPERANZA
· Número, sería: DIECISIETE
· Bebida, sería: CRAMBERRY JUICE
· Animal, sería: GATO
· Pájaro, sería: ÁGUILA
· Algo de la casa, sería: UN CONFORTABLE SOFÁ
· Una zona del cuerpo, sería: LOS OJOS
· Una obra de arte, sería: EL PENSADOR
· Una flor, sería: TULIPÁN
· Un dibujo animado, sería: BELLOTA, DE LAS CHICAS SÚPER PODEROSAS
· Una película, sería: CONOCES A JOE BLACK?
· Una fruta, sería: FRESA
· Un insecto, sería: AVEJA
· Un color, sería: AZUL COMO EL CIELO
· Un sentimiento, sería: Desde que nació Andrés, AMOR.
· Un sentido, sería: EL TACTO
· Un partido político o político, sería: NINGUNOOOOO
· Una fecha, sería: 11 DE NOVIEMBRE
· Un juego infantil, sería: EL ESCONDITE
· Un planeta, sería: VENUS
· Algo del baño, sería: LA PUERTA
· Un instrumento musical, sería: PIANO
· Una figura geométrica, sería: RECTANGULO
· Un idioma, sería: INGLES
· Uno de los 7 pecados capitales, sería: IRA
· Un día de la semana, sería: SÁBADO
· Una prenda de Vestir, sería: ZAPATO
· Un País, sería: EGIPTO
· Una comida, sería: EL POSTRE
· Una frase, sería: TERCA COMO UNA MULA
lunes, 16 de abril de 2007
domingo, 25 de marzo de 2007
¿Qué es?
Reflexiono y me pregunto ¿Qué es?
La respuesta es sencilla, es lo que no me ha impedido hacer muchas cosas en vida.
¿Triste? Quizás
¿Difícil de superar? Mucho
¿Cómo hacerlo? No lo sé
¿Consecuencias? Muchas
¿Solución? Eso espero
¿Vas a continuar viviendo con él? Definitivamente NO.
Que difícil se me hace dejarlo a un lado para continuar con mi vida, tomando las riendas de ella y arriesgandome a hacer aquellas cosas que me propuse. La vida pasa y el tiempo no se detiene, el tiempo no me da segundas oportunidades de empezar, sólo me ofrece la alternativa de cambiar.
Debo hacerlo, sin pensar mucho, porque si lo hago entonces se apodera nuevamente de mí.
Pienso: es ahora o nunca.
¿Valdrá la pena arriesgarme? y me respondo que SI!
Por eso, es que hace poco tomé una de las decisiones más fuertes y quizás, drásticas de mi vida. No sé, si será la decisión correcta, no sé, si estoy equivocada, pero tengo muchísima fe en que me va a ir bien. Cuál es esa decisión, será mi próximo tema a escribir en este espacio y del que espero recibir el mayor apoyo de quienes me lean.
De nuevo reflexiono y me pregunto:
¿Qué es?
La respuesta es sencilla: MIEDO AL CAMBIO, por algo dicen que el hombre es un animal de costumbres.
La respuesta es sencilla, es lo que no me ha impedido hacer muchas cosas en vida.
¿Triste? Quizás
¿Difícil de superar? Mucho
¿Cómo hacerlo? No lo sé
¿Consecuencias? Muchas
¿Solución? Eso espero
¿Vas a continuar viviendo con él? Definitivamente NO.
Que difícil se me hace dejarlo a un lado para continuar con mi vida, tomando las riendas de ella y arriesgandome a hacer aquellas cosas que me propuse. La vida pasa y el tiempo no se detiene, el tiempo no me da segundas oportunidades de empezar, sólo me ofrece la alternativa de cambiar.
Debo hacerlo, sin pensar mucho, porque si lo hago entonces se apodera nuevamente de mí.
Pienso: es ahora o nunca.
¿Valdrá la pena arriesgarme? y me respondo que SI!
Por eso, es que hace poco tomé una de las decisiones más fuertes y quizás, drásticas de mi vida. No sé, si será la decisión correcta, no sé, si estoy equivocada, pero tengo muchísima fe en que me va a ir bien. Cuál es esa decisión, será mi próximo tema a escribir en este espacio y del que espero recibir el mayor apoyo de quienes me lean.
De nuevo reflexiono y me pregunto:
¿Qué es?
La respuesta es sencilla: MIEDO AL CAMBIO, por algo dicen que el hombre es un animal de costumbres.
Con cada nuevo amanecer hay una esperanza de cambiar
lunes, 19 de marzo de 2007
Mi primer giro (II parte)
A partir de allí lo que pueda decir es poco, realmente no existen las palabras exactas que describan lo que siento por él. Sólo Dios sabe, lo que lloré pidiéndole perdón por no haber querido, en un comienzo, ese embarazo y aún más, por decir que no quería tener un varón.
Hoy en día me arrepiento un montón por eso y en lo más profundo de mi ser espero que Andrés no haya sentido ese rechazo mientras estaba en la barriga de su mamá, porque no sé cuáles puedan ser las consecuencias. Lo amo tanto, ahora él es el centro de mi atención, el centro de mi mundo, mi todo.
Nunca crecí siendo "Susanita", cuyo único anhelo era casarse y tener muchos hijitos, siempre quise ser una mujer resteada, independiente, cuyo desarrollo profesional siempre estuvo primero que nada, pero parece mentira, ahora todo ha pasado a un segundo lugar, lo realmente importante es compartir con mi hijo, jugar con él, oír su vocecita que me grita: ¡HODA MAMAAAÁ! cada vez que llego a casa y corre a abrazarme, creanme ese momento no tiene precio.
De esta manera, mi vida dio ese primer giro, ese cambio que realmente modifico mi existencia, mi manera de pensar, mi manera de ser. Ahora, lo que era importante ya no lo es. Las perspectivas cambiaron y el horizonte también. Ser una buena mamá es el reto profesional más importante que enfrento en la actualidad, porque se lo debo a Andrés. No pretendo ser una madre perfecta, pero sí deseo ser un buen ejemplo para mi hijo, una guía, una compañera, una amiga. Sé que voy a cometer millones de errores, porque nunca nos enseñan cómo ser padres, pero que a través de esos errores también voy a aprender a ser una mejor persona, voy a aprender a ser la madre que le brinde el mayor apoyo, para nunca se detenga en la búsqueda de sus sueños y sobre todo, voy a aprender a respetar sus decisiones.
Afortunadamente, hoy puedo decir que en mi casa vive un angelito de Dios, el mejor regalo que la vida me pudo dar!
domingo, 11 de marzo de 2007
Mi primer giro (I parte)
No recuerdo exactamente el día ni el mes, lo que si recuerdo claramente era el susto en mi estomago mientras esperaba que mi amiga Gioco regresara de la clínica, le dije: "cuando llegues me mandas un mensaje por el celular", pero después cambie de opinión, la llame y le dije: "mejor no me escribas, sube a mi oficina y me avisas".
Mientras esperaba que ella regresara, mi angustia aumentaba, no podía concentrarme, me sentaba, me paraba, veía el reloj, pensaba, dejaba de pensar... hasta que mi celular sonó: era un mensajito de texto que decía "estoy afuera, sal". Mi corazón comenzó a latir fuertemente, respire profundo y camine, al abrir la puerta de la oficina y tan sólo con ver la cara de mi amiga, supe la respuesta, mis ojos se llenaron de lágrimas, entré en pánico, mi corazón casi se me sale del pecho, camine hacia el baño para poder llorar con tranquilidad. Era cierto, en sólo un segundo mi vida acababa de dar un giro de 360º, ¡estaba embarazada!
"Dios y a hora qué voy a hacer. Esto me cambia los planes, mi estilo de vida, estoy empezando en esta nueva oficina, será que aborto? Nooo, estas loca!!!!, ya no eres una muchachita", en fin mi cerebro no cesaba de procesar información, ni mis ojos de llorar.
Las semanas pasaron y me fui acostumbrando a la idea. Mi familia estaba feliz, pero yo continuaba con mis dudas y miedos, no me veía como mamá, nunca lo había hecho, pensaba que no era el momento, mi matrimonio iba de mal en peor y ahora esto. No deje de llorar el primer mes. Después vi las cosas diferentes, pensaba en cómo sería el bebé y comencé a emocionarme con la idea de tener una preciosa niña, ya había escogido el nombre, se llamaría "Orianna". Sólo faltaba confirmar mis deseos cuando cumpliera los 4 meses.
El tiempo pasó y por fin llegó el día de la consulta, aunque estaba emocionada, también tenía un sustico, había 50% de probabilidad de que fuese una niña, pero también existía un 50% de que fuera varón. Llegue, hable con Freddy (mi doctor) y pasamos a la sala de ecosonográmas, apagamos la luz y comenzamos a ver al bebé, todo estaba perfecto: 5 deditos en cada manito y pie, corazón perfecto, tamaño perfecto, crecimiento perfecto, todo perfecto hasta que llegamos a los genitales, Freddy no tuvo que decirme nada lo vi en la pantalla, un pequeño pipicito se veía entre las piernas. Entre en crisis nuevamente, ¡NO QUIERO UN VARÓN!!!!, lloré y dije que no lo quería. Gustavo (mi esposo) se emocionó, llamó por teléfono a todo el mundo para contar la buena nueva, pero yo estaba contra el piso: primero no quería tener un bebé y menos varón.
Las semanas continuaron pasando y mi manera de pensar cambió también, cada día me iba encariñando más y más con ese pequeñito que crecía en mi barriga, ya tenía nombre "Andrés Alejandro". Cada día mi impaciencia crecía y crecía, estaba desesperada por tenerlo en mis brazos, saber cómo sería su cara, su cuerpo. Hasta que por fin, junto a mi médico decidimos inducir el parto, su nacimiento sería el 11 de noviembre de 2004. LLegó el día, estaba aterrada, desde pequeña le tuve miedo al parto y ahí estaba yo, a pocas horas del momento más temido de mi vida. El Pitosín comenzó a hacer su efecto, las contracciones aumentaban y mi miedo también. Pero todo fue demasiado rápido, la anestesia, el traslado al cuarto de partos y el nacimiento de Andrés, todo duró tan sólo 2 horas y media, el resultado: el niño que más quiero en el mundo por fin estaba en mis brazos. A lo lejos pude ver a mi mamá y a mi amiga Norka que llegó justo cuando estaban sacando al bebé. Todo estaba listo, ya era MAMÁ!!!
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